Laboratorio

Theodore Bunsen acostumbraba encenderse en toda discusión. Su compañero habitual, Michel Erlenmeyer solía hacer caso omiso, aunque sólo tenía éxito cuando no había alcohol de por medio. Tras una acalorada reacción en que casi todos los colegas huyeron del lugar en desbandada, encontró que alguien no le temía. Bastó una mínima provocación para descubrir la virulencia interior del reservado señor Petri.

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